Ayuntamiento de Càlig

Geografía

           Situada en la comarca del Bajo Maestrazgo, en el extremo septentrional del País Valenciano, la villa de Càlig se levanta suavemente encima de una colina, a 123 metros sobre el nivel del mar.

            La villa se encuentra a una distancia de 80 km de Castellón de la Plana (capital administrativa de la provincia) y a 50 km de Tortosa (capital de la diócesis). Limita al noroeste con San Jorge (6 km), al oeste con Cervera del Maestre (7 km), al sureste con Peñíscola (14 km), al este con Benicarló (7 km) y al noreste con Vinaroz (10 km).                   

             El término municipal, que abraza una superficie de 27,45 km2, es un conjunto de collados con pendientes pronunciadas y de escasas llanuras abiertas al cierzo o al mistral. Las elevaciones del terreno más representativas son las que forman los collados de la Tossa (169 m) al sureste, les Forques (185 m) y la Somada (194 m) al oeste y el Mas d’en Vernet (204 m) al noroeste. En lo que a las llanuras se refiere, cabe destacar les Llacunes, el Pou d’en Bonet y les Planetes.

            Como consecuencia de esta particular distribución del terreno, es habitual dentro del término municipal caligense y en época de lluvias, la salida de ciénagas y fuentes y la formación de acequias por donde se canaliza el agua, como por ejemplo, la acequia del Socors, la del Regall y la de la Rasa. Además, también encontramos barrancos de diferente envergadura, que durante el año suelen llevar agua. En la vertiente norte, justo al lado de la población, se encuentra el río Seco o la rambla de Cervera, que proviene de la comarca de los Puertos de Morella y recoge las aguas torrenteras que se reúnen en su lecho fluvial. Otros barrancos importantes que se encuentran en el término municipal de Càlig son el Surrac, el Pou d’en Canet, la Solana y el Pou d’en Bonet

            La vegetación es la propia de la zona mediterránea. Crece la matissa, la cambronera, la zarza, la aliaga, la adelfa, el palmito, el hinojo, el tomillo, el romero, el brezo, el espliego, la coscoja, la amapola, el lastón y la encina, entre una gran cantidad y variedad de arbustos y plantas que conforman un manto particular y encantador.

            Pero, con todo esto, la mayor parte de las tierras es de cultivo. Los bancales de piedra seca construidos en épocas muy antiguas, están ligados estrechamente al paisaje que rodea el pueblo de Càlig y muestran claramente el esfuerzo y la dedicación del agricultor caligense que ha aprovechado los terrenos rocallosos para transformarlos en campos de cultivo.

            El algarrobo, el olivo y el almendro, que son plantaciones de secano, han sido y son la producción básica y más importante del campo caligense. Asimismo, una vez nos situamos en la década de los ochenta y como consecuencia del hallazgo de aguas subterráneas, el aspecto del paisaje habitual de Càlig cambia, con la aparición de huertos y, más tarde, campos de naranjos, que se han extendido con rapidez por las partidas del término municipal. Este hecho también ha supuesto una mejora sustancial en la forma de vida de los caligenses.       

            El pueblo, siguiendo los datos del censo del 2016, tiene 2.105 habitantes, agrupados, mayoritariamente, dentro del núcleo urbano, a pesar del aumento continuado de las viviendas unifamiliares que aparecen aisladas por todo el término

            El clima del pueblo se sitúa dentro de los parámetros del clima mediterráneo: inviernos suaves, con vientos de mistral, cierzo o tramontano, y veranos calurosos, con algunas tronadas.

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