Ayuntamiento de Càlig

Martes, 14 Agosto, 2012 - 08:45
Historia de Càlig

            El documento más antiguo que se conserva de Càlig es del 1234, año en que Hugo de Fullalquer, maestro de la orden del Hospital, otorgó la carta puebla a Pere de Balaguer y a Bernat de Puig con el objetivo de poblar los sitios de Càlig y Alí, respectivamente. Asimismo, hay dispersos diversos vestigios que prueban que la zona estuvo poblada en épocas anteriores, como los poblados ibéricos de la Tossa, la Picossa o el situado en el monte de la Nau. Con todo esto, dentro del término municipal, en el año 1929, se encontró una cueva de enterramiento de la época neolítica.

            Una vez entregada la carta puebla, los lugares que se mencionan (Benigulfur, Beniterei, Oleia y Alí) iniciaron poco a poco un proceso de abandono hasta que llegaron a desaparecer. Únicamente Càlig, recogido al uso del Costumbres de Lérida, prosperó, y fue gracias al otorgamiento continuado de privilegios por parte de los hospitaleros. De hecho, en el año 1312, como resultado del aumento poblacional, la parroquia de Càlig se separó de la de Cervera del Maestre, a la que pertenecía hasta entonces, y el obispo de Tortosa nombró el primer párroco, Mn. Bertomeu Magre.

            Hasta el 11 de enero de 1540, cuando Francesc Llançol de Romaní, decimotercer maestro de la orden de Santa María de Montesa, erigió en villa el hasta entonces sitio de Càlig, la población se mantuvo estrechamente ligada al castillo de Cervera, el comandante del cual es el administrador. Este otorgamiento permitió, entre otras mejoras, la formación de la universidad o gobierno municipal, la concesión de toda la jurisdicción alta y baja y el mero et mixto imperio, tal como aparece en el acta firmada por el notario Antoni Borràs.

            En el año 1649, durante la Sublevación de Cataluña, también conocida como Guerra de los Segadores, las tropas francesas asediaron y ocuparon la población. Como consecuencia, se suprimió el gobierno municipal y el pueblo fue obligado a pagar 320 libras, bajo la amenaza del ejército francés de hacer daños a las mujeres y a toda la villa. Testimonio de este suceso es –como ha quedado reflejado en los escritos que nos han llegado– la inscripción que había en la capilla de la Virgen del Rosario de la iglesia parroquial, y que decía: «A 3 de novembre 1649, dia que lo francès saquejà esta vila, esta bala que pesa 33 lliures, dencaigà esta pedra, que pesa més de 3 arrobes, de damunt la capella de S. Miquel, y la encaigà en este puesto». El saqueo provocó la escasez de alimentos básicos de subsistencia, que queda en evidencia con las quejas que expuso el clero en algunas de las visitas pastorales realizadas por los obispos de Tortosa. 

            En el siglo XVIII, la población aumentó con rapidez, hecho que favoreció la expansión afuera del núcleo antiguo. Las casas se edificaron a continuación de los portales de la villa, que son el portal de Gil o de San José, el de Benicarló, el de Vinaròs, el de Ulldecona y el de la Font. La expansión del pueblo se hace, sobretodo, por la vertiente norte, donde se diseñan nuevos arrabales (c. la Bajada, y los arrabales de la Parra, San Roque, Santa Bárbara...) que siguen el trazado marcado por los patios, los almacenes y, especialmente, los corrales.

            Uno de los episodios más trágicos que sufrió Càlig, y que comparte con el resto de pueblos del Maestrazgo, fue el de las guerras carlinas, sobretodo la primera. En 1836 se produjo, dentro de la villa, un sangriento enfrentamiento entre los carlinos y las tropas liberales comandadas por Francesc Brotons y el caligense Francesc Roure, que vencieron a los partidarios de Carlos María Isidro y las calles se bañaron en sangre.

            Una epidemia en 1885 se añadió a los trágicos hechos anteriores, que provocó numerosas muertes entre la población. Bautista Navarro Teixidor dejó escritas estas palabras en su cuaderno de notas: «Dia 9 de agosto del año 1885 trayeron la Virgen del Socorro nuestra Patrona por la enfermedad del colera y a los dos dias que milagro se paro la enfermedad, los muertos entre grandes y pequeños fueron 250», «Dia 14 de noviembre conpre el mulo a Martin Crucelles con 7 onzas 12 duros. Este mulo llevo los muertos al sementerio en el colera el año 1885 mes de julio más de 200». El gran número de infectados por esta epidemia hace que Càlig sea el pueblo del Maestrazgo que más sufrió esta devastadora enfermedad.

            La población de Càlig, en el año 1941, llega aproximadamente a los 2.800 habitantes. En el año 1956, como consecuencia de una fuerte helada de los cultivos, se inicia la emigración de muchos caligenses principalmente hacia Cataluña, que conlleva un descenso demográfico importante que no empieza a recuperarse hasta la década de los 80. Desde entonces el crecimiento de la población, con subidas y bajadas, ha sido continuado.

            Con la llegada del nuevo milenio, Càlig se encuentra inmerso en una dinámica de cambios constantes y de expansión, que queda reflejado, sobre todo, en la transformación de campos de cultivo de secano en campos de naranjos, en la llegada de inmigrantes de diversas nacionalidades, la edificación de casas aisladas por todo el término municipal y en el aumento del núcleo urbano con la construcción de urbanizaciones.

 

Imágenes: 
Càlig en el verano de 1956 (foto: Borràs)

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